capas de la piel con sus partes

La piel, sus capas y sus funciones

Estamos tremendamente preocupados cuando nos hablan sobre patologías del corazón, riñón, pulmón… En cambio, ¿qué pasa con el cuidado la piel? Pues sinceramente que como es algo tan palpable, pensamos que por no ser, no es ni un órgano. Pues bien, simplemente me gustaría que cerraras los ojos por un momento y te preguntaras si realmente podríamos vivir sin piel, es más, si la piel se podría sustituir tan «fácilmente» como se sustituye un corazón o un pulmón.

Por qué es tan importante la piel

La piel es el órgano más grande de nuestro organismo, simplemente porque es el más extenso. Es una estructura muy bien diseñada en tres capas de piel interconectadas entre sí. Estas capas funcionan como una barrera impenetrable. Al mismo tiempo, la piel es el órgano de los sentidos, es la que mejor conecta con nuestro interior y uno de los más inteligentes porque se vuelve permeable frente a estímulos externos para poder mantener el equilibrio hidroelectrolítico de nuestro organismo. En resumen, regula la temperatura corporal, hace de barrera frente a agentes externos dañinos como bacterias, sustancias tóxicas… Y aademás de eso y solo a través de la piel sentimos.

Estas son razones más que suficientes para insistir hasta el infinito en su importancia. Al igual que cuidamos nuestra alimentación, nuestra boca o nos preocupamos por el calzado que llevamos es fundamental el cuidado de la piel con cosméticos de alta calidad. No todo vale.

Pues bien, veamos cuáles son las capas de la piel y sus funciones, porque creo que es la mejor forma de demostrar que hay que tomarse muy en serio su cuidado e invertir en productos de belleza de la mejor calidad.

La piel y sus partes

Las partes en las que se divide la piel son tres básicamente; la epidermies, la dermis y la hipodermis. Profundicemos un poco más:

Qué es la epidermis y cual es su función

La capa de la piel más superficial y a su vez la más fina. Es una barrera impenetrable para agentes tóxicos, pero al mismo tiempo, tiene la capacidad para conectarnos con el exterior. La capa más superficial que nosotros vemos está compuesta por un grupo de células denominadas corneocitos que son más abundantes en determinadas zonas del cuerpo donde se requiere más resistencia como es el caso de las palmas de las manos. Entre otros, en la epidermis residen los famosos melanocitos que son los responsables de dar color a nuestra piel, a nuestro pelo y sobretodo evitan que nos quememos, aunque es verdad que cuando se desprograman, aparecen como manchas malditas difíciles de quitar.

La dermis y sus partes

Yo la defino como nuestro “colchoncito”. En ella residen las fibras elásticas que evitan que nuestra piel se descuelgue. Famosas son la elastina, el colágeno, fibroblastos o el ácido hialurónico. En esta capa de la piel es dónde encontramos las glándulas responsables del sudor y de la grasa, además del folículo piloso que es la matriz del pelo.

Otros dos componentes fundamentales son los vasos sanguíneos, cuya función es alimentar a la piel y regular la temperatura corporal, y las terminaciones nerviosas, que se encuentran en mayor o menor cantidad en función de la zona del cuerpo. Gracias a ellas somos capaces de detectar la temperatura, el dolor, el tacto o la presión.

La hipodermis

Una capa de grasa que nos aísla de los cambios de temperatura bruscos pero que además son un almacén de energía fantástico. Al igual que los corneocítos de la epidermis, se distribuyen de manera irregular en función de la zona del cuerpo donde estén localizadas.

Pues bien, visto que las capas de la piel son una estructura super organizada, está más que claro que todas aquellas cremas, sérums, ampollas… que apliquemos en ella deben ser seguros además de tener actividad demostrada. Sino es así, podemos romper ese equilibrio y dañar las diferentes partes de la piel. Lo que a su vez evitaría que cada parte de la piel cumpla con sus funciones para las que fueron concevidas.

Cómo funcionan los cosméticos

Es muy importante recordar que los cosméticos solo llegan hasta la epidermis, y el 95% solo penetra en las capas más superficiales de la epidermis. Hay muy pocos cosméticos que pueden probar que llegan hasta el estrato más profundo de la epidermis. Para ello debe formularse con vehículos que los transporten y se mimeticen con la piel, hasta el punto de difundirse y atravesar todas las capas de la epidermis. Y para ello también es muy importante elegir unas bases de formulación muy adaptadas al medio. Es decir que para tener cosméticos que realmente funcionen debe haber mucha investigación detrás, no todo vale. De hecho, si conseguimos penetrar hasta la capa más profunda de la epidermis seremos capaces de activar de forma indirecta mecanismos de síntesis de las fibras de sostén que residen en la dermis.

En realidad ningún cosmético puede ni debe llegar a dermis, pero sí puede acelerar determinados procesos que con el paso de la edad están ralentizados. Tal es el caso de los famosos factores de crecimiento que trataremos en mayor profundidad en otro capítulo. Además, como hemos señalado al principio, la piel es una estructura dividida en capas que están estrechamente interconectadas, de tal forma, que con principios activos como el glicólico o el retinol, desde la capa más externa de la epidermis, son capaces de enviar señales a la capa más profunda para regenerarse de manera más rápida y así lucir una piel sana y radiante.

En conclusión, la piel es uno de nuestros órganos más importantes. Nos protege y nos ayuda a comunicarnos con el medio externo. Por tanto, debemos cuidarla de forma adecuada pues todo aquello que usemos puede influir de manera positiva o negativa. Y recuerda, piel solo tenemos una y debe ser para toda la vida. De ti depende.

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